Publico, luego existo

Tú, en este momento exacto. Ya sea sentado o de pié pero haciendo lo mismo; manteniendo la mirada fija a una pantalla sin ser consciente de lo que pasa a tu alrededor. Y esto no es lo más importante, sino que si ahora mismo ocurriese un suceso ya sea la aparición de un arco iris o un bosque en llamas lo primero que harías sería sacar tu Smartphone para plasmarlo en una foto y compartir con tu grupo de amigos. Sí desdichados, esta es la naturaleza del ser humano en pleno 2016 quien nos lo iba a decir, ¿evolución o involución?

Es un tema del que todos alguna vez hemos oído hablar, eso sí, por poco tiempo. Reflexionamos, afirmamos y seguimos con el mismo comportamiento.  Parece que nuestras vidas pierden el sentido si por un largo periodo no mostramos al mundo eso que estamos haciendo ya sea practicar deporte, ir a un concierto o hacer un viaje.  Es impactante el hecho de considerar que en lugar de auto-disfrutar con esas actividades,  el objetivo consiste en exponer  de una manera u otra donde hemos estado, que hemos visto o aquello de lo que hemos “gozado”. La pregunta interesante sería  ¿Por qué?

 

adicto a internet

Fuente:(www.psicoactualidad.es)

A día de hoy Facebook o Instagram se han convertido en una ventana al mundo cuyo único propósito es alimentar nuestro ego.  No importa lo mal que nos sintamos en ese momento, el hecho de publicar y ganar algunos “me gustas” nos subirá un poco el ánimo, trágico ¿verdad? La paradoja va más allá cuando analizamos la otra cara de la moneda, esto es, el momento en que estando en un perfecto estado de ánimo, decides navegar por las redes sociales. Cuál es nuestra sorpresa al ver que ¡la mayoría se muestran más  felices que tú!  Lamentablemente entramos en un bucle infinito que nos absorbe, nos hace perder la noción del “instante presente” y nos convierte en esclavos de la apariencia.

En lugar de construir verdaderas amistades, nos obsesiona la promoción personal ilimitada. Invertimos horas creando un perfil, buscando el óptimo orden para las palabras de nuestro siguiente mensaje, escogiendo las fotos donde mejor nos vemos. Todo al servicio de una imagen idealizada de lo que somos ¿con qué finalidad? La de mantener el ego bien alimentado y la de decir al mundo “aquí estoy yo y mi magnífica vida”.

La naturalidad se extingue, todos ven lo que pareces pero pocos saben lo que sientes, se publica más vida de la que se tiene y el resultado es como mínimo sobrecogedor. ¿Llegará el día en que la felicidad se mida en porcentajes de aceptación? ¿No es sino el comienzo de una nueva forma de sociedad? Nunca será demasiado tarde para abrir los ojos. Para ser quien realmente queremos ser y por el contrario, dejar de ser lo que los demás quieren que seas.  Para finalizar, nos despedimos citando al gurú John Baldoni “No pasa nada si la gente piensa que eres Dios, el problema viene cuando empiezas a creértelo” Feliz vida y que la desdicha nos haga fuertes.

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Un comentario en “Publico, luego existo

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